41 ed orerbeF

Edita: Aylan Mórel

Género: Ensayo

Autor: Brian Crispin Tineo

                                                                   

                                                               41 ed orerbeF

En el día de San Valentín se celebra el día de los enamorados, de los que dicen                      estar enamorados, pero no todo es amor y reciprocidad, existen miles de almas rotas y desilusionadas, aquellas que nunca les respondieron el “hola”, aquellas cuyos mensajes de texto no fueron leídos. Aquellos jóvenes ilusionados que se quedaron con el ramo de rosas entre manos, cuya princesa nunca llegó al encuentro. Se recuerda el osito de peluche que está sucio y olvidado entre la ropa vieja de alguna chica que alguna vez fue soñada. ¿Para que exista un equilibrio en el mundo también debe existir desilusión?
Se ve en las calles a parejas sonrientes, besándose, ellos piensan que la avenida está llena de flores y mariposas y que la vereda es el camino al cielo.
Se nota algunos jóvenes solitarios mirando a todos lados, esperando la tan ansiada aparición de la amada entre toda la multitud de ojos brillosos y de bocas unidas. Se ven a los vendedores que ignoran el futuro de sus rosas, algunas terminarán floreciendo junto a un amor, otras acabarán olvidadas y marchitadas en un florero improvisado hecho de la mitad de la botella de una bebida gasificada. Si existe el día y la noche, el frío y el calor, ¿qué existe para contrapesar al amor? ¿tristeza, traición, desilusión?
No es el tiempo el remedio universal para todo, a veces creemos que hemos olvidado algo pero el destino nos recuerda ese “algo” con un caprichoso estímulo: una risa, una canción, una palabra, un color, un olor, un evento, un sin fin de cosas que nos trae a la mente muchos recuerdos, o solo unos segundos de ese momento que creíamos olvidado.
En cada ser cuyo corazón ha sido roto existe una pizca de desesperanza en el inicio de algo nuevo, de un camino por explorar, una aventura por vivir. Existe un minúsculo pesimismo que puede desaparecer o no con el tiempo.

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Caminos inéditos, por Percy Suárez

Edita: Aylan Mórel

Autor: Percy Suárez.

Estudiante de Ingeniería Civil por la PUCP.  Ajedrecista. Lector asiduo.  Melómano, seguidor de la banda de metal extremo “Brujería”:

El que viaja solo sabe que algún día llegará no sabe dónde, no sabe cuándo, lugar común, prisiones, vulgos, entrepiernas, platos vacíos, moribundas emociones, recuerdos que se velan de tanto se expuestos a la luz mortal en las pestañas. Humberto Polar – “El Hombre Misterioso”

 

(I)

 

Esta es la triste historia

de algún raro ser cósmico,

que aterrizó en la Tierra,

el lugar más inhóspito.

 

Tratado como uno más;

rechazado, ser banal.

Te volviste contumaz

y te hallé en el pantanal.

 

No encontró ningún hogar

y se adentró en algún sueño.

Hoy navega por manglar,

y de estos es su dueño.

 

(II)

 

Va canturreando sus endechas

a través de muchas tundras.

Por las sendas tan maltrechas,

entre penurias rotundas.

 

Anda buscando agua potable

por las interminables dunas,

un organismo aclimatable;

penosamente, siempre ayunas.

 

Llegaba hacia el África ardiente

a través de su litoral.

El solitario independiente;

naturalmente un caporal.

 

(III)

 

No había lugar que él gobierne

y bajó al centro de la Tierra,

era como retrató Verne;

adentrándose así en la guerra.

 

Eran monstruos marinos gigantes

encarnizando duras batallas;

fue algo que nunca observó antes,

pero él los mató con las metrallas.

 

Siguió así su rumbo por el mar,

tormentas eléctricas, tifones;

sus manos sangraban al remar

y fue desterrado entre erupciones.

 

(IV)

 

Siempre extraviado en un negro cósmico;

volando cometas amarillos;

Va dando paseos macrocósmicos

cruzando Saturno y sus anillos.

 

Así descubrió todos los secretos

y transitó por todos los caminos;

Atravesando planetas completos,

Ajusticiando a muchos asesinos

 

Por fin se dio cuenta de su desgracia

Nunca pudo llenar ese vacío

Pero él representa una antonomasia

Y su nombre lleva el tuyo y el mío.

 

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Un inédito de Juan Gonzalo Rose

Edita: Aylan Mórel

Del libro Campana de Palo, crónicas periodísticas publicadas en el diario popular y crónicas censuradas; crónica censurada, campana silenciada, que da título al “Pequeño espacio de confianza” como diría un sabio verso de José Watanabe, al sobrio blog de literatura. También “Un inédito de Juan Gonzalo Rose”, no publicado el 1 de diciembre de 1985, censurado. Del poeta al poeta.

DISTANCIA DEL AMIGO 

A César Calvo,

En una tierra antigua de olivos y cipreses

ha fechado mi amigo su carta más reciente.

Lo imagino escribiendo, sentado en una roca,

a la orilla del mar tirando piedras

sobre el lomo radiante de las olas.

(Si estuviera en un parque lanzaría

migas a los gorriones;

Si en un estanque, líneas a los cisnes).

Lo imagino volviendo su rostro hacia el crepúsculo

mordisqueando una brizna mientras piensa

que la vida es hermosa porque es corta.

No es de los que invocan a la muerte.

Es de los que la hospedan, silenciosos

en el sitio más verde de su cuerpo).

Se levanta después y anda despacio

con las manos hundidas en las alas

de un traje viejo y ancho.

 

Puede la multitud hervir a su costado.

Mi amigo está solo.

Lleva su soledad como una espada

eficaz y radiante de amenazas.

Llega a su cuarto, lo abre, nadie espera.

Arde un olor oscuro en las ventanas.

Igual que cuatro cirios metálicos relucen

las cuatro extremidades agudas de la cama

Se ha desplomado en ella y una espina lo hiere.

¡Cómo sangra empapando las sábanas, tiñéndolas,

cómo se queda lívido y exangüe

mientras bajo su frente se incendian las almohadas!…

          La fecha de esta carta que estrujo es muy

          remota —apenas si la evoca la luz de una

         canción —y la ciudad de que habla se reclina

          más allá de los mapas.

          Mi amigo, sin embargo, está cercano.

          Y podrá tocarlo si pudiera

           tocar mi corazón.

 

                  Juan Gonzalo Rose.

                   Lima, 1960.

JGROSE

Jim Morrison, el poeta

Edita: Aylan Mórel

 

«The Lizard King» y las nuevas criaturas

En una quinta edición de 1996 que me vendió un librero del Jr. Quilca leo y releo los poemas de Jim Morrison. Me gusta más como poeta que como músico, las razones no las sé. Acá las primeras estrofas del fenomenal poemario: “Las nuevas criaturas”. (Lleva una dedicatoria a Pamela Susan)

img023                                                 Gráfico por Erick Moreno

 

I.

Chaqueta de piel de serpiente

Ojos indios

Pelo brillante

 

Entra agitado

Insecto del Nilo

Aire

 

II.

Te paseas bajo el suave verano

Vemos como se descompone tu ávido

Tu soledad

Tu rebosante vacío

Pálidos bosques al borde de la luz decaen.

 

Más milagros

Más armas mágicas

 

III.

Amargo alimento en pastos nauseabundos

Tristeza animal y la paliza

Del diván.

Cortinas de hierro forzadas.

El detallado sol supone

polvo, navajas, voces.

 

La llamada del Desierto

La llamada de la fiebre, acogiendo

los sueños húmedos de un Rey azteca.

Jim Morrison - Blog

Fotografía recopilada del portal web: “marinacasado.com”

 

 

4 Sonetos a Martín Adán, por Javier Heraud

El poeta Eduardo Chirinos decía que los padres de nuestra tradición literaria son: César Vallejo, José María Eguren y  Martín Adán; sin embargo, este último, actualmente tiene muy poca difusión audivisual. “Muy pocos espacios públicos en homenaje a Rafael De la Fuente Benavides”, frase que leí hace algunos días en  Barranco de Cartón, colectivo que viene realizando una excelente difusión de la poesía de Martín Adán, ¡Cuánta razón! No obstante, si algún potencial lector no peruano llegase a interactuar con Tormenta en un vaso de cerveza, debe saber que , El Poeta Joven del Perú, Javier Heraud escribió en el año 1959 cuatro sonetos en homenaje al autor de la “Casa de Cartón”.

De Javier a Martín Adán:

 

  1

Corroe tus encías y retórnate

y vuélvete ave, árbol oscuro

de la ciénaga alevosa. Muélete

muerte en fálidos reflejos,

 

oruro cabezal aleja tus temores

y ante cuatro cégates, pica y

zumba, Mélica yermosa, res

cátate, trastúmbate abejón.

 

Enajenado, víscera torna

eternidad creciente, ríe y

canta donde asoman plomos

 

claros. Metástasis aploma con

arromo, forma y gozo, apetito

llanto y demuda.

Martín Adán, Baldomero Pestana.

       Martín Adán, por Baldomero Pestana.

Decoración, por César Calvo

Del libro póstumo Variaciones Rumanas (2001).

 

Decoración

Los árboles blancos, los árboles negros,

desnudos en el parque solitario.

Decoración de la luna vacía, fúnebre.

Los árboles negros, los árboles blancos.

 

Otra vez los pesares, plañendo, al parque vuelven.

 

Emplumado de blanco, emplumado de negro

un pájaro de voz amarga pasa

y pasa por el parque solitario,

emplumado de negro, emplumado de blanco.

 

Los desaparecidos fantasmas aparecen.

 

Y las hojas blancas, y las hojas negras.

Los árboles blancos, los árboles negros.

 

CALVO FUNKO

Gráfico de Wilbert Ccoto

 

Hubo poesía en Querétaro(ck)

Edita: Aylan Mórel

Autor: Michael Peña Gómez

La consigna de publicar poetas y narradores noveles se expande a los Estados Unidos Mexicanos. Mi amigo Michael, también colega mío, cuelga los estetoscopios y su Epiphone Les Paul para escribir. Licenciado en enfermería por la Universidad Autónoma de Querétaro. Músico de rock.

 

Melancolía de un loco con insomnio

Y es dentro de mi cabeza que suenas así
Tal vez sea la locura de no dormir
O la melancolía de un loco con insomnio
Es esa luna que se quedó con todo

Es curioso que la fatiga me inspire así
Qué malditas horas para quererte tocar
Pero necesito gritar tantas cosas
Quiero desahogar mi locura en tus notas

No importa que nadie más pueda escuchar
Entre tanto silencio y tranquilidad
Es dentro de mi cabeza que te hago sonar
Sólo tú puedes convertir todo en felicidad

Tal vez sólo sea la locura por no dormir
Pero necesito gritar tantas cosas
Y sólo puedo desahogar esto en tus notas
Pero sólo es dentro de mi cabeza que te hago sonar                                                                                    He pasado tantas madrugadas alejado de ti
Pero incluso la tierra me trae recuerdos
Y pude haber tirado todo a la basura ya
¿Pero cómo podría borrar lo que más amo

Busqué tanto tiempo la soledad
Me equivoqué en tantas ocasiones
Caminé tanto para alejarme de ti
Pero tú nombre encuentra su camino hacia mi

Quizá no debí dejar esa ventana abierta
Ahora mis huesos tiemblan por el frío
La fecha en el calendario me recuerda a ella
Sólo parezco perdido, recostado en el pasto

He pasado tantas madrugadas alejado de ti
Tratando de descifrar porque quería estar solo
En resumen no te puedo sólo evadir
Las risas, el pasto, las ventanas y tú nombre siguen allí…

 

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